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El SIMBOLISMO DEL PEZ (ICTHYS)


En los comienzos de la Iglesia, los cristianos no hacían imágenes ni pintaban retratos de Cristo. Sencillamente porque ellos estaban más interesados en guardar sus enseñanzas o predicar su Evangelio, en vez de representarlo. Además, por las raíces judías de aquellos primeros creyentes, tenían alguna dificultad en hacer imágenes del Señor.

Con el paso de los siglos, se atrevieron a representar a Jesús con símbolos como el pez o el cordero, la paloma o el faisán, o bien, con el pan y el vino (Eucaristía), o con las dos letras griegas, alfa y omega (Α α; Ω ω). Uno de los más utilizados y que sigue hoy presente en la Iglesia es el pez, y seguramente habrás visto la forma del pez en la ropa, cuadros y objetos litúrgicos.

La popularidad de este símbolo entre los cristianos se debió principalmente al acróstico compuesto por las iniciales de cinco palabras griegas que forman la palabra pez (Icthys = ΙΧΘΥΣ), palabras que describen de forma breve pero clara el carácter de Cristo y su pretensión con respecto a la fe de sus creyentes: Iesous Christos Theou Yios Soter, es decir, Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador. (ΙΗΣΟΥΣ ΧΡΙΣΤΟΣ ΘΕΟΥ ΥΙΟΣ ΣΩΤΗΡ). Entonces, la palabra Icthys, así como la representación de un pez, tenía para los cristianos un significado de máxima importancia. Era una breve profesión de fe en la divinidad de Cristo, el Redentor de la humanidad.

La referencia escrita más antigua del pez como símbolo cristiano es de San Clemente de Alejandría (150-215), quien recomienda grabar sus sellos con una paloma o un pez. Clemente no consideró necesario dar una explicación para esta recomendación, por lo que podemos con toda seguridad concluir que el significado de ambos símbolos era conocido. De hecho, por algunos monumentos sabemos que el símbolo del pez era conocido para los cristianos mucho antes que el famoso alejandrino naciera. En monumentos romanos tales como la Capella Greca y las Capillas del Sacramento de la catacumba de San Calixto, el pez era utilizado como un símbolo en las primeras décadas del siglo segundo.

La asociación de Ichthys con la Eucaristía se encuentra fuertemente manifestada en el epitafio de Abercio, el Obispo de Hierópolis en la Frigia del siglo segundo, y en el epitafio más reciente de Pectorius de Autun. Abercio nos dice en el monumento mencionado, que en su viaje desde su casa en Asia hacia Roma, en todos los sitios que pasó, recibió como comida "el Pez del manantial, el grande, el puro," así como "vino mezclado con agua, junto con pan." Pectorius también habla sobre el Pez como una deliciosa fuente de alimento espiritual proveída por el "Salvador de los Santos." En los monumentos eucarísticos esta idea se expresa pictóricamente de forma repetida. La comida frente a los asistentes a banquetes es, de forma invariable, el pan y el pez en dos platos separados. El significado característico dado al pez en esta relación se manifiesta claramente en frescos antiguos como la escena del Fractio Panis en el cementerio de Santa Priscila, y los peces sobre el pasto, cerca de la canastas conteniendo pan y vino, en la cripta de Lucina.

El símbolo del pez frecuentemente se encuentra asociado con otros símbolos tales como la paloma, el ancla y el monograma de Cristo. Los monumentos en los cuales también aparece, desde el primer siglo hasta el cuarto, incluyen frescos, esculturas, anillos, sellos, y vasijas.

Actualmente inmersos en una sociedad hostil hacia los valores del Evangelio, los católicos que decidimos dar testimonio de Jesucristo debemos recobrar el valor de este símbolo para identificar nuestro compromiso de fe hasta la muerte.